Local de toda la vida para degustar la tortilla estilo Betanzos (huevo poco cuajado), que sufrió un incendio hace unos años y que se restauró manteniendo el estilo anterior. A mi gustó, se ha quedado un poquito obsoleto, por la estructura, las mesas y sillas, y donde los camareros son los mismos, personas con gran experiencia pero bastante mayores.

La tortilla buena, pero algo cara (la fama), pudiendo disfrutar también de ricas tapas y raciones variadas.

c/ Menéndez y Pelayo 18 bajo