C/ Federico García 2 (881 068 066) (zona Matogrande)

Local en el barrio de Matogrande de reciente apertura, marzo 2016, situado enfrente del hotel Attica 21, que pertenece al grupo empresarial que regenta ya en La Coruña los locales, SPOOM y TIO SAM, el primero de cocina italiana, y el segundo de comida americana, que apertura con la idea de englobar zona para niños, cockteleria y comidas (especialidad comida italiana).

Como todo local que esta comenzando, el servicio anda muy perdido, pero lo recomendamos porque hay dentro del local una zona especial para los mas peques, con una cuidadora puesta por el local (tiene un horario, recordando que por la tarde era hasta las 21 horas).

Se compone de un pequeño tobogán, piscina de bolas, y un pequeño laberinto, a lo que hay que sumar unas mesas donde pueden pintar, recortar, etc. También tiene una gran televisión donde continuamente ponen dibujos animados.

Y junto a esta zona hay muchas mesas donde podemos comer o tomar algo (no a cualquier hora, ya que el recinto es como un pequeño salón de comidas).

La mayor novedad, que yo aun no lo había visto en la ciudad, es que en la otra parte del local, donde los mayores beben o comen algo, hay pantallas donde se emite una grabación de la zona de niños, de tal forma, que en todo momento tienes localizado a los más peques, para especial tranquilidad de las madres.

También tienen una terraza fuera, habilitada para fumadores, donde disfrutar del ambiente propuesto por este local.

Seguiremos actualizando la información, para ver si el rodaje del servicio es adecuado.

Comentarios  

# Ana 05-02-2017 10:57
Ayer fui a este local que recomendabais, y la verdad es que quede encantada. El parque infantil esta muy cuidado, y la monitora le pinto la cara a mi hija, mientras nosotros tomábamos una cañita, eso sí de MAHOU.
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# Lorena 27-01-2019 21:53
Hoy fuimos a comer 13 personas y ha sido un auténtico desastre!
Una comida reservada para las 14 horas, y en la que pedimos los entrantes y segundos sobre las 14:30, fuimos servidos prácticamente a las 16.
Había tres niños, y a pesar de decirnos que a ellos les servían primero, a uno de ellos así fue, pero a los otros dos, igualmente fue hora y media más tarde, y todo ello después de quejarme en varias ocasiones. a una camarera, que aunque intentaba agradar ("en exceso quizás"), tengo la sensación de que no se enteraba de lo que anotaba. No hacía más que echar la culpa a cocina, pero el resto de las mesas estaban siendo servidas con normalidad. Me ofrecí a hablar yo con cocina, pero el silencio fue su respuesta, y un abrazo de tranquila, como si me conociese de toda la vida. Yo prefiero que me abracen mis amigos o familiares, pero esta señora debe de ser de otra pasta.
Si esta tardanza no fue poca, a uno de los comensales se les olvidó la comanda, y su pizza ni siquiera estaba anotada. Así que mientras el resto devorábamos del hambre que teníamos nuestros platos, éste picaba lo que podía y esperaba pacientemente a que le hicieran lo suyo.
A la hora de los postres, que ya pedimos con el café con la advertencia de que a ver si había suerte y no tardaban dos horas, otra vez a esperar. La gente ya llegaba para merendar, y a nosotros nos sirven el café antes de los postres. Increíble!!
Yo al borde de pedir la hoja de reclamaciones, y la familia intentando tranquilizar mis ánimos.
Total, que después de ver como otras mesas iban terminando mucho antes que nosostros, salimos por fin a las 18.30 de la tarde.
Menos mal que la comida estaba bien!
Decir por último, que ya había acudido a este local en otras ocasiones, y sin duda, el servicio había sido cualitativamente mejor. Pero desde luego con lo de hoy, no me han quedado ganas de repetir.
Ah! Que me olvidaba, como era el cumpleaños de mi hijo de 6 años, llevamos con toda nuestra ilusión una tarta con sus velas para que pudiera soplar en familia. Pero nuestro gozo en un pozo, no nos dejaron sacarla porque ellos ya tienen postres. Así que el peque, que sí quería su tarta, se quedó un poco chafado.
Ya lo he hecho en otros locales, y nunca me habían puesto problema, porque además, siempre pedimos el postre igualmente.
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