Restaurante cuya mayor virtud es sentirte como en tu casa por el servicio y lo casera de la comida que sirven.

El camarero os ofrecerá lo que hay hecho en el día de guisos, y el pescado que ha entrado fresco del mercado, que está a escasos metros del local.

Hay pocas mesas en el comedor, por lo que se recomienda reservar, teniendo también mesas enfrente de la larga barra donde se podría comer, pero con menos intimidad.

Yo probé los calamares para compartir, ESQUISITOS, un caldo gallego increible, y unas cariocas, que no suelen tenerlas en ninúun sitio al ser un pescado corriente, pero que estaban en su punto de fritura.

Repito, local sin alardes, pero de una calidad y frescura de la materia prima, que es como si estuvieras comiendo en la casa de tu propia madre.

c/Federico Tapia 8 (981 12 09 07)